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Maria Serra, directora de La Vinya

Entrevista a Maria Serra, directora de La Vinya

    Hoy hablamos con la nueva directora de la Fundació La Vinya, Maria Serra. Con una sólida trayectoria de más de 20 años en el tercer sector, Maria aporta una experiencia valiosa en el acompañamiento de colectivos vulnerables y en el liderazgo de equipos, tanto a nivel local como internacional. En esta entrevista, la conocemos de cerca y descubrimos su visión para seguir construyendo barrios más justos, acogedores y con oportunidades para todos.

     

    1. Durante los años que has trabajado en la Fundació Comtal y en Open Cultural Center, has liderado proyectos con colectivos muy diversos. ¿Qué experiencia te ha marcado más personal y profesionalmente?
    Es difícil escoger una única experiencia, porque todas me han ido configurando y la suma de ellas es lo que me ha hecho ser quien soy. Sí puedo destacar que acompañar a colectivos y barrios que viven situaciones de desventaja o de exclusión social me ha hecho ser más consciente del privilegio del que vengo, un privilegio que depende simplemente de la familia o el barrio en el que naces. Esto me ha ayudado a entender que es una cuestión de justicia, no de caridad: es responsabilidad de todas combatir un sistema que no da las mismas oportunidades a todo el mundo.
    Probablemente, una de las cosas que más me ha marcado —y que aún hoy me sorprende— es la resiliencia y la capacidad de resistir de muchas de las personas que he conocido a lo largo del camino. He visto cómo quien menos tiene es, a menudo, quien más da. Ya fueran niños y familias en barrios vulnerables, jóvenes migrantes solos, personas refugiadas en Grecia o vecinos y vecinas buscando nuevas oportunidades de trabajo, todas comparten el mismo deseo: vivir con dignidad y tener un futuro con esperanza.
    
    2. Has trabajado tanto en el ámbito local como en el internacional. ¿Cómo crees que esta mirada global puede enriquecer el trabajo comunitario que se realiza en los barrios de Bellvitge y Gornal?
    Haber trabajado en el ámbito internacional me ha ayudado a ver que los problemas no son solo locales, sino globales. Aun así, aunque las causas sean globales, cada respuesta debe pensarse desde el lugar concreto en el que se da y con las personas a las que va dirigida. E, idealmente, debe contar con la participación de las mismas personas que sufren las desigualdades y las injusticias.
    Esta mirada global me ha permitido entender que, al final, todas las personas necesitamos lo mismo: sentirnos seguras, respetadas y con oportunidades. Es cierto que a veces nos centramos sobre todo en cubrir necesidades básicas —comida, tener un techo, poder descansar—, pero es igualmente importante reparar la dignidad dañada. Las injusticias sociales degradan la dignidad, y esta solo se puede recuperar cuando alguien escucha, acompaña y hace sentir parte de una comunidad (que es precisamente lo que hace La Vinya).
    Haber estado en Grecia, dando apoyo a personas que vivían en campos de refugiados, me ha ayudado a entender las trayectorias tan duras que muchas personas han vivido antes de llegar aquí. Cuando después las acompañamos en el proceso de acogida en nuestro país, puedo mirarlas con más perspectiva: no solo como vecinos y vecinas que llegan, sino como personas que ya llevan años luchando, que han perdido mucho por el camino y que, a pesar de todo, siguen buscando un futuro mejor. La gran mayoría quiere sumar y ser parte de la nueva comunidad, y lo cierto es que también podemos aprender mucho de ellas.
    
    3. En los barrios de Bellvitge y Gornal conviven realidades complejas, problemas de vivienda y desigualdades. ¿Cómo piensas afrontar estos retos desde el liderazgo de la entidad?
    Yo me incorporo a un tren que ya lleva muchos años en marcha, acompañando y dando respuesta a las necesidades del barrio. Entiendo mi responsabilidad como directora en dos sentidos: por un lado, facilitar que el equipo de profesionales y voluntariado pueda hacer su trabajo con las mejores condiciones posibles; y por otro, tener siempre los ojos bien abiertos a las nuevas realidades sociales para poder darles respuesta.
    Hoy en día los retos son grandes —las desigualdades crecen, la vivienda es un problema cada vez más grave— y es imprescindible sumar a más gente a la causa de la entidad: nuevos colaboradores, nuevos contactos, nuevas complicidades. Debemos afrontarlo con discernimiento, reflexionando constantemente para no desviarnos de la misión, y siempre hacerlo en comunidad, porque solo así tendremos fuerza y sentido.
    Al mismo tiempo, debemos ser capaces de dar argumentos y herramientas para desmontar los mensajes de miedo y odio que, lamentablemente, están creciendo en nuestra sociedad. Los discursos populistas consiguen hacer creer que el problema es tu vecino o vecina. Pero, una vez más, aquí es importante tener la mirada global: el problema no son las personas, sino un sistema injusto que aboca a muchos a situaciones insostenibles. Debemos aprender entre todos a combatir estos discursos que generan violencia y fracturan la propia comunidad. 
    
    4. Como nueva directora, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a las vecinas, a los vecinos, a las entidades colaboradoras y al voluntariado de Bellvitge y Gornal?
    Mi mensaje es claro: entre todas podemos.
    Bellvitge y Gornal son barrios históricamente combativos, que han tenido que luchar desde el principio para conseguir mejoras y evitar el olvido. También son barrios de acogida, y eso es una fortaleza que debemos cuidar y proyectar con orgullo.
    Lo que quiero transmitir es que necesitamos a todo el mundo. Nadie puede quedarse atrás, y solo tendremos éxito si lo hacemos juntos. Que no se pierda nunca el espíritu solidario y acogedor de los vecinos y vecinas, y que todo el mundo pueda sentir orgullo de decir: yo soy de Bellvitge, yo soy de Gornal.
    
    Muchas gracias, Maria, seguimos transformando realidades en los barrios de Bellvitge y Gornal.